jueves, 16 de mayo de 2013

Salvación. .

Máximo se levanta, el fuego lo rodea. Corre hacia Renata, la levanta del suelo y la saca por la puerta principal.



La lleva en sus brazos aún inconsciente. Afuera de la casa los médicos de la ambulancia los auxilian. Los bomberos llegan a toda prisa y comienzan a apagar el incendio. La policía va corriendo hacia Max y lo arresta.
Todo parece un gran escenario para la mirada de algunos vecinos de la calle Los Olmos que observan todo desde afuera de sus casas, entre ellos Lorna Pérez habla con Ricardo (Richy para los amigos) y su novio de Hawaii. Comentan lo bajo que cayó la situación en la casa de Max. Y lo relacionan con el suicidio del viejo Jaime Vergas y su suicidio. Máximo los mira, sabe que hablan de él. Los conoce.

Máximo se resiste a los oficiales pero ellos lo mantienen quieto y le ponen las esposas. Lo toman por un brazo y lo llevan hacia el patrullero. Mira por ultima vez la casa, se imagina a Pablo dentro de ella, sonriendo desde el interior, caminando entre las llamas. Pero su fantasía desvanece inmediatamente.

Entonces Max concentra su mente, respira. Mira el cielo, es un hermoso día. Soleado. Toma una bocada de aire y se tranquiliza. Camina despacio y entra al patrullero.



Mira por la ventanilla. Ve a Renata, la auxilian los médicos, pero sigue inconsciente, se pregunta si se va a mejorar, no lo sabe. Ve a Juan, la policía lo interroga mientras un medico le cose una herida en la ceja, no sabe que le preguntan, pero sospecha que se trata sobre el incendio. Luego ve a los vecinos, mira a Lorna Pérez, aquella que alguna vez fue su terapeuta, la nota preocupada, la saluda con la mano y ella luego de procesar el saludo durante unos segundos se lo responde del mismo modo.

El Patrullero se aleja, recorre la avenida Los Olmos con cierta tranquilidad, pasa por el Ombú que Max en su adolescencia visitaba, por la casa que alguna vez fue de Carolina. Por la casa de Benito Torres. Pasa por el centro. Y termina por entrar en la autopista, saliendo del pueblo, alejándose del lugar que Max tanto ama y que el resto del mundo parece tanto odiar.

Por un segundo Max se pregunta si alguna vez volverá. No lo sabe. Pero no tiene miedo, está entregado. Va a tomar su estadía en la prisión como un castigo por tantas mentiras. Por haberse metido en actos ilegales. Por todo lo malo que hizo. Max se va... ¿Volverá? Esa es otra historia...

Trastornados. De la Muerte Regresados. .
Fin. .




Un día perfecto.

Max abre los ojos. Todo a su alrededor tiene un brillo descomunal. Reconoce inmediatamente el lugar. Un pequeño bosque no muy lejos de las avenida Los Olmos donde jugaba cuando era niño.

Se levanta con dificultad y camina, sabe donde debe ir. Al lugar de siempre. Un Ombú muy antiguo, enorme, en donde él y Pablo se encontraban siempre. Llega al lugar y se ve a si mismo. Joven, a los 14 años. Esperando sentado a que el amigo llegue. A su lado la bicicleta que su abuela le había regalado para la disfrutara los fines de semana que pasaban en el pueblo.



Entonces Pablo llega. Max no escucha lo que dicen, pero lo supone. Ve como se saludan y se van juntos a andar en bicicleta. Detrás de él, Pablo (Adulto) lo acompaña mirando la escena.

-Hace mucho que no venías al Ombu.

-¿Estoy Muerto?

-No Max. Estás inconsciente. Y si no despertás las llamas de fuego que te rodean te va a matar.

-Todo esta perdido afuera.

-No Máximo. algunas cosas se pueden arreglar.

-Nada se puede arreglar. Si me quedo me muero. Si salgo voy a ir preso.

-Elegir no es fácil para nadie Max.

-Te mentí.

-¿Sobre que?

-No te hagas. Se lo que pasó ese día. Cuando eramos chicos. Te dije que tu reloj se había perdido. Era mentira. Lo tiré al río, envidia.

-Siempre lo supe. Era más que obvio. Mentías todo el tiempo.

-¿Lo sabías?

-Todos lo sabíamos. Todos.

-¿Por qué nunca dijiste nada?

-Porque no me importaba ese reloj. ¿No te acordás? Mi padre me lo había regalado al día siguiente que se fue de casa. Al día siguiente que me abandono a mí y a mí mamá.

-Es verdad.

-Max, yo te quería como eras. Eras mi amigo por lo que eras, y si hubieras sido una persona distinta, las cosas no hubieran sido como lo fueron.

-Perdón Pablo. Jamás quise que nada de esto pasara.

-Te perdono.

En ese instante todo se disuelve, los arboles se derrumban, el ombú y los nenes se desvaneces y Max despierta.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Fuego


El fuego quema las culpas, dicen.



Pero no fue precisamente lo que ocurrió con Max, el fuego quemo todo su mundo, su casa, sus cosas, su ropa (incluidas sus zapatillas Nike tan amadas) y a él también.

Max vagaba entre las llamas que incendiaban su living, se arrepentía de tener suelo de madera, veía como sus sillones se reducían a cenizas, como todo se destruía lentamente.

Por un segundo Max vio como todo se destruía y sonrió, porque sabía que sus culpas se estaban yendo  junto a todo lo demás.

Afuera de la casa Juan reacciona, se despierta con dificultad, se levanta y ve el humo saliendo desde el living. Intenta recordar. No puede. Hace un esfuerzo y recuerda a Max entrando nuevamente a las llamas.
Renata aparece desde la galeria, a su lado un medico. Auxilian a Juan mientras Renata no para de gritar buscando explicaciones de donde se encuentra Máximo. Juan con sus pocas fuerzas dice: "Sigue adentro"

Renata mira la casa, el living humeante, y sin dudarlo va corriendo hacia adentro. Corre.

Máximo se deja tomar por las llamas que comienzan a rodearlo lentamente. Renata aparece dentro desde el comedor y le grita: "Maximo!"

-Andate. Yo me quedo, no hay nada que me necesite afuera.

-¡¿Te volviste loco nene?! Tenemos que irnos.

-Se acabó Renata. (Mira hacia el techo, el mundo se detiene durante un segundo, todo se pone en silencio) Todo esta perdido. (Entonces los sonidos vuelven bruscamente con una explosión.)




Máximo


Max mira el cielo, se hamaca en una hamaca de la plaza. Mira los pájaros. El frío del invierno ya llegó a su pequeño pueblo. Las heladerías ya hace tiempo se dedican a vender tortas y cafés, abandonaron los helados hace semanas. Mira a su alrededor. Piensa que debe ir al oculista. Se cuestiona si en su otra vida tendrá tiempo de ir al oculista. Si se podrá hacer eso, supone que se puede.

Mira la gente pasar. Mira los nenes repletos de abrigos correr por la plaza. Mira el mundo a su alrededor. Entonces ocurre. No ve paz. Todos están en paz menos él. Su pequeño castillo de mentiras se derrumba ante la realidad ajena. No puede vivir más de esta manera. No puede seguir en un mundo en donde nadie lo considera más que un mentiroso.

Nada de lo que ve le parece justo. Entonces por primera vez se imagina su futuro. Irá a la cárcel, lo sabe. Pero no le preocupa, no tiene miedo. Ya no.

Su iPhone suena. Max responde. Renata le grita a viva voz del otro lado. Llora. "Juan se esta prendiendo fuego adentro de la casa" "¿Qué casa?" responde sin entender Máximo, "¡Tu casa pelotudo!" 

Máximo mira la plaza, mira a su alrededor. Sale corriendo y se sube a su Ford Ka negro, acelera a toda marcha. El final estaba cerca. Lo sabía.



Max mira hacia atrás  aparecen caras, expresiones, recuerdos. El día que conoció a Carolina, y como la perdió aquella noche en el baño. Recuerda a Ester, y lo triste que era ella en el pueblo. A Renata, a la prostituta que contrató hace meses para que sea su novia y ahora lo es en la realidad. A Nancy y su accidente. A Norma, las mentiras que le dijeron y su final en la cárcel. A Agustina, el amor de su adolescencia y a quien arruino la vida hace horas. A Mariana, la camarera, y cuando descubrió que en realidad trabajaba para su padre. En Lorna, la psicóloga que lo ayudo a cambiar su forma de mirar las cosas. A Sol y Franco, y como terminaron desapareciendo hacia Tierra del Fuego para que dejaran de estorbar en la historia. A Juan, quien estuvo siempre a su lado, que lo apoyó y jamás lo dejó errar. Y por ultimo a Pablo, su amigo incondicional y su accidente en España que le costó la vida. Piensa en cada uno de ellos mientras acelera. Piensa en su madre, la Niña Buena, la mujer que más problemas le trajo y que jamás estuvo cuando la necesitó.



Máximo llega a la casa, la mira, el fuego ya tomó la mayor parte, pero a él no le importa y entra, se lanza a las llamas. corre por su amigo. A él no le va a fallar. Corre entre las llamas de la cocina, se quema la mano izquierda y mientras el dolor lo hace gritar agradece por dentro que no se tratara de la derecha. Sigue corriendo. Llega al living y ve a Juan tirado en el sillón en llamas. Lo levanta y lo hace salir por la puerta que lleva al deck y a la pileta. Lo tira dentro. Para que las llamas que lo rodeaban se apagaran, revisa que su amigo reaccione.

Entonces vuelve a entrar.

Lealtad ciega

Juan entra en la casa. Está vacía.

Fue en busca de un bolso que nunca se llevó, y Máximo tiene la costumbre de dejar la puerta de atrás siempre abierta. Camina hacia la escalera, pero entonces nota que una de los pedazos que hace de puzzle en el piso de madera no está. Se acerca con cuidado.

Juan mira hacia abajo y lo ve, bolsas repletas de droga, y algunas con dinero. Mucho dinero. Mucha droga.

El ex inquilino sale corriendo. Tiene miedo.
Se sube al auto y se queda paralizado frente a la casa. No sabe que hacer, está inmóvil. Entonces llama.

911 marca en su iPhone. Espera a ser atendido e informa de un gran contenido de droga encontrado por casualidad en Los Olmos 944. Corta y se queda paralizado. No sabe si esperar a la policía o marcharse lo más rápido posible. Tiene miedo.



Mira la casa. Su casa. Entonces reacciona. Lo que hizo esta mal. Nunca tuvo que hacerlo. Así que se baja del auto, va al patio de Max, toma un tanque repleto de gasolina y lo vuelca en el living, cocina y comedor. Luego con mucha perfección enciende un fósforo y lo tira al suelo. Entonces todo se quema. Juan se dirige hacia el living. Se sienta en el sillón y se queda allí. Esperando que pase un milagro.

Esta tranquilo, protegió a sus amigos, si es que aún lo son, de la policía destruyendo las pruebas que lo incriminaban. Pero posiblemente muera en el fuego. Mira el techo, cierra los ojos y se queda quieto.

Ya no tiene miedo


Revenge (Parte 2: Trabajos sucios)

Una taza de capuchino con demasiado azúcar acompaña a Max en su momento de catarsis. Agustina, su amor de la infancia, lo acompaña en su momento de pena. La perdida de un pariente siempre conmovió a Agustina. Máximo recuerda que una vez en el secundario, ante la noticia de la muerte de la abuela de una compañera, lloró media hora en el baño. Era una adolescente muy sensible. Y lo sigue siendo.

Los hijos que la mujer tenía con Benito Torres corrían por todo el living, jugaban, se reían. La felicidad dentro de esa familia se veía a kilómetros. Agustina escuchaba como Máximo contaba su historia. Como no pudo hacer nada, que sostenía que su abuela no tenía nada que ver y que si permanecía en la cárcel probablemente moriría allí. Agustina lo entendía, hasta que llegó el momento de mayor necesidad del joven y   lo abrazó. Máximo se siente bien, y rápidamente confunde ese abrazo con algo más, suelta a Agustina y la besa. Sus labios se tocan, mojados, se unen. Entonces se escucha el ruido de la llave pasando por el picaporte y entra Benito a la casa. Máximo lo odia una vez más. Eso beso fue autentico. Como los que él siempre tuvo con Agustina. Sintió todas las sensaciones que un beso de amor te hacen sentir.



Pero el beso quedó atrás. Agustina saluda a su marido con un beso en la boca y entonces ocurre.

-Veni dale, Benito, te acordás de Máximo Lagreca, era compañero nuestro del secundario.

-Como olvidarlo, ¿Qué haces Max?

-Todo bien, ¿Vos?

-Bien, bien, tenemos mucho que hablar no, ¿Te quedás a cenar?

-Me encantaría. Paso al baño y enseguida estoy con ustedes.

Máximo pasa al baño. Pero no tendría que haberlo hecho. Las paredes de la casa de Benito son traicioneras. Y Máximo tiene muy buen oído.

Agustina en la cocina hablando con Benito.

-¿Para que lo invitaste?

-¿Qué no te cae bien? Si estaban tomando un café cuando llegué.

-Sí, pero esta medio chapita, me encaró un beso el muy desubicado. No sé que le pasa.

-¡¿Te besó?!

-Sí, pero le corrí la cara enseguida, menos mal que llegaste porque si no le tenía que meter una cachetada.

Máximo se queda paralizado, sale del baño y va directo hacía su mochila, toma un sobre y lo deja sobre la mesa del living donde la taza de su capuchino con mucha azúcar sigue en esperándolo por la mitad. Sale de la casa y se sube a un taxi.

Tardaría exactamente 49 segundos Agustina en recorrer de la cocina al living y abrir el sobre para ver las fotos de su marido teniendo sexo con una compañera de trabajo. 1:30 minutos en reaccionar y en empezar a gritar y 15 minutos después ya estaba prácticamente separada y Benito en la calle, sin nada más que lo puesto. Esos 17 minutos y medio duraron horas para Agustina. Pasó toda la noche llorando. Y sus hijos no volvieron a corretear por el living con felicidad después de esa tarde.


martes, 14 de mayo de 2013

¿Cuanto nos queda?

La duda no siempre nos lleva por el buen camino... Aveces nos dispersamos en ella y perdemos el foco de lo que inicialmente estábamos haciendo. A Max eso le ocurría frecuentemente. Se olvidó por completamente de Benito y su venganza por unos días y siguió con algo que realmente lo envolvía en un problema. Su abuela.

Ir a una cárcel no le gustaba a nadie, pero a Máximo en ese momento lo que menos le importaba era entrar en esa clase de lugares. Ir a ver a Norma era de fundamental importancia. Algo que no podía dejar de lado. Ya que si Norma hablaba de que él unos días atrás se había enterado de que su madre vivía y que su padre también, iría preso por cómplice de la mafia de muertes falsas al igual que su abuela.

Pero nada de eso ocurriría si Norma se callaba el detalle.

Máximo llega a la prisión y la observa desde afuera detenidamente. Es raro saber que su abuela esta dentro de un lugar tan sucio y peligroso como ese. Mira la hora en su iPhone, las 5:05 pm, la hora en la que Max entrará en una sucia y fea cárcel.



Tras pasar por un detector de metales, que lo manosee un policía para ver si lleva armas, que le tomen las huellas digitales de todos los 10 dedos de sus manos, Max logra ver a su abuela. No era como en esas películas en donde las visitas se hacen atravez de un vidrio y hablando por un teléfono. No. Max se encuentra con Norma en un patio lleno de vírgenes y cuadros religiosos, en las proximidades de una capilla precaria. La mujer esta desmejorada, no esta maquillada, despeinada y su ropa no es la misma lujosa de siempre.

-Hola Abuela.

-No te pongas en pelotudo y decime que venís a sacarme.

-No, pero los abogados están en eso.

-¿Sabes que es lo peor de todo esto? La yegua de Nancy me entregó porque no le deje tener al pelotudo del hijo de vividor en mi casa.

-Lo tenías merecido en el fondo.

-Mira Máximo, yo te tengo confianza a vos... Pero decime que voy a salir o te juro que vas a decidir no haber nacido... ¿O te olvidaste que vos también sabias que la perra de tu madre vivía?

-Pero yo lo supe solo al final...

-No me vengas con eso... Lo sabias y punto. Así qué sí yo no salgo vos vas a terminar ocupando mi lugar.

-Eso no va a pasar abuela, te voy a sacar... No se cómo pero vas a salir.

-Espero que sea así. Mira Máximo... Te lo repito por última vez, dentro de una hora es el juicio de la pena y si yo no salgo hoy, voy a tener que estar mucho tiempo acá adentro. Eso no puede pasar...

-No te preocupes abuela, vas a salir.

-Eso espero Máximo. Bastante podrida me tiene mi compañera de celda.

-¿Quien es? ¿Conocida?

-No, una vieja que mató con unas masas rellenas de cianuro a las amigas.

-Me suena.

-A mi no...

Máxima concluye la charla con su abuela y se va del penitenciario. Llama a los abogados, pero lamentablemente las noticias no son buenas. El juez ya dicto la pena. 39 años de prisión a la acusada de estafa Betina DeLazaro y 5 años a su supuesta cómplice Norma, la madre.

Máximo mira su iPhone, 6:00, la hora en dónde su abuela esta siendo condenada, y seguramente lo estará acusando a él también... Le queda poco tiempo...


lunes, 13 de mayo de 2013

El día en el que una muerta atropelló a un poste de luz

Música de fondo, eso era lo más importante a la hora de manejar para Betina DeLazaro. Era fundamental, no apretaba el acelerador sin antes poner su CD de "El Tío Bonny" en la radio del auto.

Pero ese día, Betty se confundió, la música estaba muy fuerte. Su celular sonó, y ella respondió mientras conducía a gran velocidad. Se ve que no era muy buena conduciendo, o que la conversación en el teléfono era bastante picante, pero La Niña Buena perdió el control del auto y se dio contra un poste de luz que no había visto en el camino.

La falta de documentación del auto y de su conductora, dio bastantes sospechas a la policía y a los médicos que la auxiliaron, así que se abrió una causa menor para averiguar la identidad de La Niña Buena. 

La cosa término con un resultado de 100% de coincidencia en las huellas táctiles con las de una difunta  de hace más de 10 años. Fue entonces que comenzó un trabajo de investigación del caso de Falsificación de Muertes por Mafia callejera bonaerense. Se estudiaron y encontraron 29 casos de muertes falsas. 11 accidentes automovilísticos, 3 incendios, 8 suicidios y 7 más que supuestamente habían muerto en el hundimiento de un barco. Todos falsos. Es increíble lo que la mafia lograba en aquellos años sin que nadie hiciera nada. Betina DeLazaro fue encarcelada inmediatamente y su caso llego a los medios como "La reaparición de Betina DeLazaro" para poder anexar esta nueva noticia de alguna manera con la de su desaparición hace 10 años. Un horror total. Pero como declaró el teniente de la policía de la provincia: "Vamos a por más"



Y entonces se puso una orden de arresto para Norma, ya que en el momento del accidente era ella con quien su hija muerta hablaba por celular, así que la policía dedujo que ella era cómplice de la mafia y que estaba al total conocimiento de que su hija vivía o que hablaba con un fantasma por el celular,

Máximo mira la televisión al lado de Renata, abrazados, tienen miedo. Su madre es de quien todos hablan. Y muy pronto su abuela va a caer. Él lo sabe. Y sabe que muy pronto su muerte fingida también va a ser una de las de la lista.

-Tengo miedo (afirma Max)

-Estamos juntos, no te voy a dejar, juntos hasta el final. (Lo consuela Renata)

-Tengo miedo...






miércoles, 8 de mayo de 2013

Revenge (Parte 1: Te encontré)

La venganza es un plato que va servido tibio dicen.
Pero Máximo prefiere tomarse las cosas con una calma casi inhumana. No le costó mucho averiguar que Benito Torres estaba casado con aquel amor de su adolescencia, Agustina, tenían 3 hijos y vivían en un departamento no muy lujoso en el centro de la ciudad. Alejados de la tranquilidad de la avenida Los Olmos, el centro era sucio y ruidoso, con plazas publicas deshabitadas y llenas de mugre en las esquinas, a excepción de la plaza Colón, esa era la única que tenía un poco de estilo, se encontraba frente a la Municipalidad del pueblo así que la intendente Klein la mando a restaurar y hacerla un lugar como la gente.

Benito Torres no solo estaba casado, si no que tenía una amante, una mujer que conoció no hace mucho en un accidente de auto menor en donde él atropelló a su hermano. La mujer en cuestión se llama Lisa. Lisa era una mujer muy linda, con un cuerpo por el que muchos hombres hubieran soñado, una mirada penetradora.

Él plan de Max consistía en destruir a Benito y su vida perfecta atravez de su amante. Y así fue que el plan comenzó.



Era una tarde lluviosa, Agustina había salido con su armada de hijos a hacer las compras, entonces ocurrió. Entre góndolas de productos de limpieza uno de los pequeños hijos de Agustina dejó hizo caer un tarro de lavandina vista su torpeza, la madre preocupada levantó  el tarro, pero mientras se encontraba en el suelo levantándolo su mano fue tocada por otra, la mano de un hombre, Max.

Agustina lo reconoció enseguida, le sonrió y tras una breve introducción repleta de abrazos y muchos "¡Hacía un montón que no te veía!" procedió a invitarlo a su casa.

-No, como voy a molestarte de esa manera Agusa.

-(Agustina sonríe) Hacía mucho que nadie me llamaba así.

-Yo era él único que te llamaba así.

-Sí, a Benito eso lo mataba.

-Escuche que se casaron.

-Sí, hace un par de años ya. 5 en diciembre.

-Un montón. Me alegro por vos.

-Gracias. Vente hoy a casa, te voy a esperar.

-Bueno, voy a ir Agusa.

-Mira que te espero...

-Espérame, voy a ir.


El plan comenzó...


lunes, 6 de mayo de 2013

Pactos firmados con fuego

Un Mercedes Benz se detiene frente a la puerta de la casa estilo moderna en la avenida Los Olmos. La puerta del conductor se abre y unos mocasines recién lustrados se posan en el asfalto, los zapatos del chofer, que se dirige hacia las puertas traseras del vehículo, las abre y del lujoso Mercedes Benz se bajan unas zapatillas Topper Blancas y azules (de ese azul casi negro). Un hombre que mucho hubieran jurado era Max al verlo desciende del auto y se dirige hacia la casa.



Bruno, el hijo de Lagreca con una perversa maestra de jardín de infantes, medio hermano de Máximo. El hermano no reconocido toca el timbre y es atendido por Máximo. Lo abraza. Un abrazo seco, pero sentido en el fondo. Bruno recibe una taza de café hecho por Renata, que se encuentra sentada en uno de los sillones del living, y se acomoda en el sillón frente a Max.

-Me parece hermoso que hayan decidido unirse a nuestro plan, y más aún si no lo haces solo hermanito.

-Su plan nos va a ayudar mucho (acota Renata desde su lugar)

-Es un plan seguro y no tiene fallas.

-Imagino que papá lo habrá estudiado detalladamente.

-Así es, él y mi madre tienen todo listo. (Bruno saca un sobré de dentro del saco) acá están todos los detalles. Les explico:

Lo primero que aremos será utilizar esta casa como estuche para guardar unas mercancías que tenemos que llevarnos del otro lado. La guardaremos debajo de este hermoso piso de madera, así nadie sospechara nada, durante unas semanas. Luego pasaremos a hacer público el reencuentro entre nosotros, tengo entendido que vos Max vas una vez por semana a un psicólogo, le contarás que me conociste, que nos reencontramos y que el día elegido para el plan nos vamos a encontrar en esta casa.
Luego simularemos una cena familiar de reencuentro en esta casa y fingiremos que tras beber grandes sumas de alcohol nos ahogamos accidentalmente en la piscina.


-Es ridículo (acota Máximo) es un plan estúpido. ¿5 personas mueren ahogadas? Eso no existe. Hay que hacer algo más original, una muerte que haga que nadie dude. Un acto que todos vean.

-Hay que prender fuego la casa. (Dice Renata)

-Y yo que me creía una mente criminal... No será un poco mucho (dice perturbado Bruno)

-No, Renata tiene razón, es el plan ideal. Una muerte que nadie dudaría. Muertos calcinados.

Bruno saca del bolsillo del saco su celular táctil de último modelo y llama: Hola papá, cambio de planes.


sábado, 4 de mayo de 2013

Descaradamente incorrecto.

Norma baja la escalera, entonces ve a un joven en calzoncillos, sentado en su sillón mirando la televisión, la dueña de casa se queda escandalizada, paralizada frente al intruso. Entonces Nancy aparece desde la cocina.

-Patroncita como le va, espero que haya dormido bie, se la vio media movida eta ultima semana, ¿anda constipada?

-María Juana Cristina Eva, ¿Quién es este pendejo?

-¿Él?

-Sí.

-E mi hijo patroncita, pensé que ya lo conocía al Braian.

-No María, la verdad pensé que tenías un solo hijo.

-O no, el Braian e mi primer hijito, un angelito de dio, lo tuve a los 15 allá en mi pueblo doña, y ahora que ya eta grande me lo traje pa la ciudad.

-¿Y donde va a vivir?

-Acá en la casa, con nosotra.

-María, estoy a segundos de un ataque de pánico, decime que todo esto es una broma pesada.

-No doña, pensé que le daba lo mismo quien viniera, como ute se va siempre pa lo de su nieto sin avisa, pensé que le daba lo mismo.

-No pienses Nancy, cuando pensás, pensás mal. Mañana mismo este nene se va de acá. Es una orden.

-Sí, no se preocupe doña.

Norma se va del living mientras Nancy mira a su hijo con cara de preocupación. Norma se equivocó, jamás te metas con un Pérez y menos con el hijo de uno.

Sueños

Máximo abre los ojos, esta desnudo en la cama, a su lado Renata se viste, el joven se levanta y la mira. Ella le sonríe. Ayer me contaste muchas cosas dice con ironía. Ayer hicimos muchas cosas responde Max mirándola con una mirada de doble sentido. Los amantes comienzan a reír tras la acotación.

-Sí, muchas cosas (Dice Renata mientras se pone un pantalón)

-¿Qué es lo que te conté?

-Algo sobre muertes falsas, y nuevos comienzos.

-Odio hacer catarsis cada vez que todo alcohol, no tomo más.

-No te preocupes, de mi no sale ni una palabra. Pero quiero que me ayudes en algo.

-¿En qué?

-Quiero desaparecer yo también. Quiero que nos moramos juntos.

-¿Hablas enserio?

-Totalmente, voy a empezar de nuevo, quiero dejar de ser la ex prostituta que todos odian, que nadie respeta. Voy a volver a Chile. Voy a empezar una nueva vida.

-La verdad no se que decirte. Puede que sea una buena idea. Tener a alguien conocido en la nueva vida.

-Podríamos vivir en mi casa de Chile. Empezar de nuevo. Y quien sabe podríamos hasta ser pareja en esa nueva vida.

-Me gusta la idea.

-Es una buena idea.

-Sí, lo es.



Renata termina de vestirse, le da un beso a Max y luego baja hacia la cocina.
Juan termina de armar un bolso, lo cierra y se dispone a esperar al taxi que minutos antes llamó. Renata llega al living y lo encuentra en la espera del auto.

-¿Te vas?

-Creo que es obvio.

-Nada es obvio. Yo pensaba que era obvio que me amabas después de todo lo que pasó, lo que nos dijimos.

-Eran sueños Renata, no te hagas la que no lo sabías. Siempre jugaste con nosotros. Es eso lo que hacen ustedes, vos y Max, las personas como ustedes usan a las personas. Que rápido cambiaste, pasaste de un amigo al otro en menos de un segundo.

-Dejaste embarazada a otra Juan. Eso también es jugar conmigo, con mis sentimientos. ¿Te vas a ir a vivir con ella?

-¿Importa?

-No.

-Sí, me voy a vivir con ella. Y voy a hacer todo lo posible para que mi hijo crezca en una familia en donde las personas como vos no existan. En donde Max y sus mentiras no nos metan en problemas. En donde nada ni nadie nos haga mal.

-Aunque quieras irte a vivir tu vida normal, siempre vas a seguir siendo el mismo trastornado de la sociedad que ahora. Nosotros nacimos así.

-No Renata, yo no nací así.

Juan se levanta del sillón al escuchar la bocina del Taxi que acaba de llegar. Toma su bolso y se va. Renata se queda mirando como sube al auto. El padre de su hijo se está yendo. Posiblemente para no volver.


viernes, 3 de mayo de 2013

Con un solo de Shakira

No todo sale como lo soñamos, esa es la clara diferencia entre la realidad y los sueños.

Renata no creía que las cosas en su vida pudieran decaer, per sabía que la perfección no existe, siempre algo sale mal al final. Pero jamás se imaginaba que le pasaría algo como lo que le paso aquella tarde.

Lali había tenido la gran idea de invitarla a tomar un café a Café Martínez y luego parar por la plaza Colón. Y así fue. Café y plaza.

Nunca se sabe los que puede pasar dicen, y así es. Las ex chilenas caminan por la plaza cuando a Laura avista a una decena de metros a Juan discutiendo con una mujer. Se encontraba bastante lejos de donde las mujeres estaban pero no lo suficiente cerca como para que se viera bien la cara, no cabía duda que era él.

La mujer lo abrazaba, intentaba besarlo, no lo dejaba ir, mientras él la tiraba a un lado, no quería saber nada al parecer, entonces ocurrió, Juan dio media vuelta y se fue dejando a la chica sola, ella lo miro y grito a los cuatro vientos: "¡ESTOY EMBARAZADA! HIJO DE PUTA!" 

Renata se quedó paralizada, las piernas le temblaban, se mareó, pero tubo las fuerzas para subirse al primer taxi que encontró y escaparse del lugar a tiempo. Perdió de vista a Lali y lo último que recuerda de ella es verla correr hacia el lugar en donde Juan discutía con la mujer, y pegarle una cachetada al chico mientras gritaba palabrotas.

Se abanica con una publicidad que le manoteó a un panfletero que las repartía en la plaza. El conductor la mira por el espejo retrovisor y con tono irónico le dice ¿No me vas a vomitar el auto no nena?

No se preocupe que cualquier cosa le aviso dice Renata con cara simpática, por dentro esta llorando, su ira se concentra en el folleto, lo va rompiendo en pedacitos mientras piensa en el momento que acaba de vivir. Los ojos se le llenan de lágrimas, aprieta los dientes.

El taxi estaciona en la avenida Los Olmos, Renata le lanza un billete de 100$ al conductor, se baja y cae sobre la vereda de la casa y comienza a gritar, llora, grita. El taxista se baja del vehículo para auxiliarla, pero Renata pone sus ideas en claro, mira hacia arriba, ve a Max cerrando una ventana. Sabe lo que tiene que hacer.

Renata se deshace del conductor que no para de preguntarle que le pasa, entra a la casa, se desata el rodete que ataba su pelo, sube la escalera y entra en el cuerpo de Max. El dueño de casa se la queda mirando, ella enciende la radios y una canción comienza, un solo de Shakira, Renata comienza a desvestirse mientras se acerca lentamente hacia Max, lo besa, él esta tenso pero luego se relaja. Aquellos que alguna vez fingieron ser novios se están besándose realmente.

Media hora después Max y Renata se encuentran tomando un baño de burbujas juntos. La traición es doble, y con un solo de Shakira de fondo.



La realidad suele ser distinta a lo que soñamos, es la clara diferencia entre los sueños y la realidad, pero aveces una mentira puede terminar siendo una realidad, esa es la gran diferencia entre las mentiras y los sueños.


Buen día Benito. .

Max mira su casa, recorre con la mirada cada una de las paredes, los muebles, los objetos que la hacen suya, personal. Max se despedía con la mirada de aquella hermosa casa de estilo moderno para la cual había luchado y mentido tanto con la esperanza de qué nadie se la quitara jamás. Pero por esos juegos del destinos él había decidido irse por sus propios medios.

Su medio hermano y su familia de mafiosos lo invitaron a unirse a un plan de renacimiento en otra vida, otro país, con otro nombre, otros amigos, otro mundo. Max estaba convencido que esa era la forma más fácil de escaparse de todo y todos sin tener que hacerse cargo de nada. Volar lejos sin dejar ninguna preocupación.

Pero había tiempo. Y Max no iba a gastárselo en mirar la casa, no...Max tenía otro plan en mente... Un venganza personal lo esperaba.

Volvamos al pasado para conocer al mayor enemigo que Máximo Lagreca jamás conoció. Benito Torres.

Se conocieron a los 13 años, una mañana en el colegio cuando la preceptora presentó a un nuevo compañero, Benito. Max era un joven alegre en aquel momento, la inocencia lo recubría, así que se acerco al nuevo compañero con esperanza y lo invitó a sentarse con él, pero se ve que Benito Torres tenía otros planes en mente y respondió secamente y de muy mala manera con un NO.
Meses luego cuando la historia estaba totalmente olvidada Benito volvió a complicarle la vida a Máximo. Se llama Agustina, y Max sostenía que era el amor de su vida, todos lo sabían, incluyendo a Benito, pero esto no lo perjudico de ninguna manera y el muy descarado la invito a salir. Meses después se pusieron de novios. Máximo entonces empezó a odiar a Benito de una manera inhumana. Pero las cosas se pusieron serias cuando Benito tubo la genial idea de contarle a Fernando, entonces novio de Ester, que su novia y Max se veían a escondidas. Provocando así la furia de Fernando que no tardo en tomar represarías. Pero Max tenía un poder que ninguno de los demás tenía. La manipulación estaba de su lado, y la usó de la mejor manera, utilizó esta discusión para separara a Agustina y Benito, y se encargó personalmente de que todos sus conocidos se pusieran en contra del chico. La última vez que Max fue a Benito fue sentado solo en una mesa al fondo del salón durante la fiesta de egresados. Nunca más volvió a saber de él.

Hasta ahora. Máximo se vino a vengarse y no se va a ir hasta conseguirlo.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Trastornados

Una música tranquila hace de fondo, Norma se levanta lentamente de la cama, baja a desayunar pero sin antes pasar por la puerta para levantar el diario que un cartero minutos antes dejó allí.
Nancy le sirve las tostadas y el café recién listo en la mesa para que su patrona este bien nutrida durante el día. Norma saborea cada uno de los platillos que su mucama le preparó con "amor" (para decirlo de alguna manera).

El timbre suena, Norma se levanta y va lentamente se dirige a abrir la puerta, la calma del lugar es increíblemente pacífica. Pero entonces Norma abre la puerta. La punta de una pistola se choca con la frente de Norma empujándola acia atrás. Del otro lado del arma Max furioso mira fijamente a Norma. "Es hora de aclarar las cosas Abuela"


Norma tiene miedo, y no lo disimula. Sabe que lo que esta por ocurrir no tiene nada de positivo, nunca fue muy buena dando explicaciones, y esta seguramente sería la explicación de su vida.

-¡Tengo un hermano y nunca me lo dijiste! (grita Max mientras termina de hacer el nudo que mantiene a Norma atada a una silla)

-Oh por dios no te me vas a poner sentimental ahora, ¿yo que tendría que decir de tu farsa de la novia entonces?

-No me cambies de tema, estamos hablando de un hermano.

-Máximo, sentate, hay cosas que tenemos que aclarar.

-Muchas cosas tenemos que aclarar.

-Por empezar, tu madre esta viva.

-¡¿QUÉ?!

-Te juro que no lo sabía, me enteré hace unos meses, antes de ir a verte a tu casa. La atropelle con el auto, estaba distinta, era otra persona. Me dijo que tenía problemas, que tenía que esconder unas cosas, unos papeles que demostraban que aún estaba viva. Entonces se me ocurrió hacer algo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo, ir a visitarte y esconder todas las pruebas en tu casa.

-¡¿QUÉ?! otra vez

-Entonces llegué a ese pueblo mediocre e hice lo que tenía que hacer. escondí los papeles y después me fui.

-¿Por qué no me dijiste que estaba viva?

-Máximo, los muertos no reviven. Pero ella estuvo muy cerca tuyo todo ese tiempo. Hasta que se fue y no supe más de ella.

-¿Cómo que estuvo cerca?

-Te seguía, de un lado a otro. Hasta que un día me dijo que se tenía que ir y así fue.

-¿Y de Bruno que me decís?

-Bruno... mientras tu padre estaba preso una miserable maestra de un patético jardín de niños decidió hacerle escribir a sus pequeños e idiotas alumnos cartas que serían enviadas a los presos para que no se sintieran tan solos. Y cuando fue ella misma a entregarlas se rencontró con un ex compañero del secundario. Lagreca re encendió la llama que habían tenido en la adolescencia y esa estúpida maestra jardinera quedó embarazada en el mismo periodo que tu madre. Entonces Lagreca salió de la cárcel y se escapó junto a ella.

-¿Ella era la mujer de la emboscada? Mamá la mando a matar por sus matones.

-Exacto. Pero al parecer tu madre fue estafada. La maestra odiosa y Lagreca siguen con vida. Máximo es muy importante que te alejes de ellos.

-Ellos me vinieron a buscar, quieren que me una a ellos, van a hacerlo de nuevo, van a fingir su muerte una vez más. Para empezar de nuevo, y quieren hacerlo conmigo.

-Máximo, esa gente no es de confiar.

-Son mi familia.

-No Máximo, yo soy tu familia.

-Ya no puedo confiar en vos abuela. No se cuando creerte y cuando no.

-Si vamos a hablar de sinceridad, vos tampoco fuiste muy sincero que digamos, contratar una prostituta para que finja ser tu novia no es muy honesto.

-Ya está decidido abuela, posiblemente sea la ultima vez que nos veamos. Se acabó.

-...

-Se acabó.