Renata se sienta a su lado.
-¿No salias hoy?
-No, hoy me quedo en casa.
-¿Y con la chica esa qué vas a hacer?
-Nada.
-¿Cómo que nada?
-Nada, es simple.
-Max, ¿no crees que tendrías que empezar a ver a alguien?
-No.
-Max... ¿realmente tenés pensado quedarte solo eternamente? ¿Nunca pensás en el futuro? ¿En cuando seas viejo? ¿En cada uno de esos momentos vas a estar solo? ¿No le vas a compartir todo esto con nadie? (dice Renata señalando la casa)
Max se queda pensando, solo por un segundo se imagina a su soledad eterna, muriendo solo. Max sale corriendo de la habitación, se ducha con velocidad, se viste con un pantalón blanco y una camisa roja a rayas, se perfuma con su mejor colonia y sale corriendo hacía el lugar del encuentro, con 30 minutos de retraso, pero como decía Norma "Mejor Tarde Que Nunca"
La avenida Los Olmos comienza lentamente a recubrirse de pequeños copos de nieve. Nieva en el pueblo. Max corre bajo la nieve. Cuando llega a la esquina del encuentro ya es tarde. Mariana, la camarera, ya se fue. Max mira el cielo, ve los copos caer, se ve solo y viejo mirando los mismos copos, dentro de muchos años, solo, sin nadie a su lado. Pero entonces la ve, caminando a lo lejos, sola y decepcionada. Max corre para alcanzarla. Mariana viste un vestido blanco que resalta su pelo colorado que le cae sobre los hombros.
Max la mira, Mariana llora, por primera vez en mucho tiempo una de sus ilusiones no fue defraudada. Mariana lo mira y sonríe. Max se le acerca y la besa. Se besan bajo la nieve. La felicidad llega a Max, con la ayuda de un poco de Magia...un poco de Magia Blanca.

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