martes, 2 de abril de 2013

Tía Luisa

Los parientes ancianos suelen siempre darnos ternura y compasión, pero Max no era exactamente de esas personas.

Tía Luisa no era en realidad una tía, es más bien una tía bisabuela, esos parentescos raros que se resumen tan solo en la palabra tía. La cosa es que tía Luisa cumpliría 120 años, y para celebrarlo haría una fiesta familiar en su casa de Buenos Aires.

En cualquier otro momento de la vida Max hubiera fingido una enfermedad cualquiera y no iría, pero esta era una ocasión perfecta para persuadir a Norma de quedarse en la ciudad y poder terminar con todas las farsas creadas hasta el momento. El ultimo viaje.

Pero Max era el único que acompañaría a Norma al cumpleaños (Bueno si contamos a Nancy y Nacha que la siguen a todos lados no, pero para que contar de más no...) ya que tanto Renata como Juan fingieron a ultimo momento una descompostura tremenda y se quedaron en casa.

El viaje fue de lo mas molesto, Norma se quejó todo el trayecto por la ruta de la manera de manejar de Max, hasta que a mitad de camino el nieto muy irritado se bajo y la dejó manejar a ella.

Mientras tanto en la casa Renata y Juan miran televisión en el somier de Max, al parecer se resfriaron de verdad, y no pueden hacer nada más que pasar la tarde mirando películas.

-Dale decime (insiste Juan)

-3.000 U$D la noche. (Responde resignada Renata)

-A sos cara (acota sorprendido Juan)

-Lo valgo (presume Renata)

-Eso dicen todas.

-Enserio, lo valgo, recibí a muchos famoso, jugadores de fútbol.

-¿Enserio?

-Sí, como por ejemplo ¿viste el de la novela esa con Julieta Diaz? (Juan asiente con la cabeza) Bueno ese venía muy seguido, y hasta con la mujer todo.

-Ah pero sos VIP enserio.

-Lo valgo, pero la verdad lo extraño un poco esa vida, y ahora más sin Franco.

Un segundo de silencio se genera en la habitación, en entonces que Renata y Juan se miran, y el lentamente se le acerca a la cara, la besa suavemente, pero cuando los labios se separan la suavidad se va y comienzan a besarse bruscamente.


Mientras esto ocurre en el medio de la ruta camino a Buenos Aires, Nancy grita desaforadamente mientras Nacha la ayuda a parir.

-¿Cómo es posible que este embarazada de nueve meses y que nadie se haya dado cuenta?

-Son cosas de la vida Máximo, esto pasaba todos los días antes. (replica Norma sentada en el asiento del conductor)

-Sí, pero no en mi auto.

Nacha le ordena a Nancy que empuje, y los gritos aumentan.

-Esto no tiene sentido abuela, me sacan de las casillas totalmente.

-Bueno al menos esto va a servir de excusa para no ir a la casa de esa hija de puta de Tía Luisa.

-¿Qué? ¿Vos no querías ir?

-Estas loco, si yo la odio a esa anciana detestable, además ya le dije tantas mentiras sobre vos y tus primos que mejor ni verla.

-Que barbaridad que le hayas mentido a esa pobre mujer.

-Se lo merece, si es una yegua total.

-Si vos lo decís...

Los gritos se detienen, Nacha ahora grita de emoción: "¡ES UNA NENA!" grita repetidamente.

-Es hermosa (dice Max)

-Que te dije, es algo de todo los días.

-No esto no pasa todos los días, ¿Puedo cargarlo?

-Pues si mi patroncito, e cuanto termine de darle la mama.

-Dele, dele, vamos abuela arranca que hay un cumpleaños que nos espera.

-Vamos.

El Ford Ka acelera por la ruta mientras el atardecer comienza a caer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario