sábado, 20 de abril de 2013

Los Muertos no reviven

Nunca digas nunca dijeron alguna. Y quedó. La gente lo repite una y otra vez.

Norma estaba parada frente a la tumba de su hija, su mirada se perdía entre las letras de aquella frase que ella misma había encargado. A su lado su Betty DeLazaro la mira. Su hija había vuelto de entre los muertos y estaba a su lado. En realidad jamás se había ido. Pero si tenemos en cuenta a que todos la enterraron y la lloraron, entonces se podría hablar de que volvió de entre los muertos.



Betina le contó a su madre todo lo ocurrido. Le contó como los secuestradores la maltrataron, la golpearon, la violaron, y cuando no quedó más nada para hacer la dejaron tirada para dormir. La Niña Buena aprovechó esos momentos e intentó soltarse de las cadenas que la mantenían presa. Lo logró. Pero en un descuido la pobre tiró una vela sobre unos baldes con queroseno dentro. El lugar comenzó a arder en llamas. Pero Betina logró escapar. En un primer momento pensó en volver a casa. Pero volver sería llevar más problemas a su hogar, así que prefirió desaparecer de la vida de su madre e hijo así ambos cobrarían el seguro de vida y podrían vivir en paz.

Norma no sabía que decir, como demostrarle su odio por no haberse comunicado en ningún momento. Es por eso que seguía mirando la lapida sin hablar. Norma miró a su hija resucitada. "Los Muertos no reviven...tenés que irte" ordena furiosa la madre "Quiero verlo a Maxi" suplica la Niña Buena. Norma mira a su hija a los ojos y le pega una cachetada. "Está bien, pero acordate, los muertos no reviven"


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