jueves, 18 de abril de 2013

Ilusiones Perdidas

Cuando somos chicos soñamos con que los reyes magos vendrán y nos traerán regalos. O que el ratón Pérez se llevará nuestros dientes y nos dará una moneda a cambio. Ilusiones que cuando somos grandes se acaban. Ilusiones que nos dan esperanza. Y en este mundo la esperanza es fundamental.

Mariana toda su vida tuvo ilusiones. Fueron tantas que la gente ya la hacía pasar por tonta, por no decir tarada. Mariana creció con la ilusión de que su abuela se recuperaría de su Cáncer, que su perro regresaría a casa algún día, que su novio de la adolescencia se transformaría en su marido algún día. Pero lamentablemente ninguna de estas cosas ocurrieron. Mariana nunca dejó de creer, ni siquiera cuando tuvo que dejar el colegio para empezar a trabajar de camarera. Mariana nunca perdió la fe.

Pero cuando todo estaba peor que mal, solo entonces las suplicas de Mariana fueron respondidas. Entre bolsas de basura y comida podrida unos ladrones intentaron violar a la camarera. Pero mientras intentaban quitarle la ropa alguien les metió 3 balazos a cada uno por la espalda. Se trataba de un hada. El hada que Mariana tanto esperó. Aunque hada no es la palabra adecuada. Yo diría más bien un Fantasma. O un muerto que al parecer no viajó al otro mundo. Marco Lagreca salvó a Mariana y desde ese día la protegió.

Esa noche la camarera buena como el pan abandonó la buena vida y entró en el mundo del dinero sucio, negocios turbulentos y lavado de grandes cantidades de dinero. Mariana cambió su forma de ver la vida. Pero su bondad, esa nunca la perdió.

Las cosas cambiaron para la camarera


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