-Bueno, se nos acaba el tiempo Máximo, respondeme...
-Es que no perdí la cuenta otra vez.
-Bueno, va a ser mejor dejarlo para la próxima, creía que una pregunta tan simple como: ¿Cuantos amigos en los que podías confiar realmente tuviste? Sería algo fácil de responder...
-Bueno, a ver, en los que realmente pude confiar... 1... no, no perdón, 2...ah no ese mejor no lo contamos...1, pero está muerto así que no se si cuenta...
-¿Novias?
-¿Sexo casual cuenta?
-No.
-3
-Ajam... (dice Lorna mientras anotas en su cuadernillo de apuntes)
-¿Qué anota?
-Nada.
-Sí algo está anotando, ¿Qué?
-Nada, detalles de la charla...
-No dígame, ¿Qué anota?
-Máximo, tu problema es algo bastante común... en hombres con más de 60 años, como me explico... en una palabra soledad.
-Yo o estoy solo, vivo con amigos y además...
-Máximo, esa es tu realidad, padres ausentes, una abuela exigente, pocos amigos, sin novia... Soledad.
-¿Qué fácil es juzgar para ustedes los médicos no?, uno viene a contarles sus dilemas y arrancan con acusarlo de locura y bla bla bla.
-Máximo, la soledad es algo común ya le dije, además vos sos un hombre joven, puede cambiar. Para esta semana quiero que intente armar una relación de amistar con alguien, un vecino, un compañero de la facultad, no sé alguien...
-Bueno, voy a hacer lo que puedo... pero no prometo nada.
-Máximo simplemente intente hablar con alguien, con eso alcanza...
-Bueno, veo...
-No Max, usted tiene un tema bastante fuerte con su soberbia, Max, cuando usted baje al nivel normal recién entonces va a poder relacionarse con las personas y terminar con su soledad.
-¿Usted quiere que yo me rebaje a ser como los demás?
-Soberbia pura Max...Soberbia pura...
Renata llega a su casa del médico, deja las llaves sobre la barra de la cocina, la cartera en el sillón y se hace un té. Mira su celular de reojo varias veces. Necesita hablar con alguien, hace mucho tiempo que lo necesita. Entonces va a buscarlo. Entra a su cuarto, abre un cajón y saca un celular viejo, el mismo celular que años atrás Laura le había dado. Renata llama. Y del otro lado responden. Laura responde.
-Hola?
-Laura, necesito que vengas, por favor... (Dice Renata para luego caer en las lágrimas).
Max entra a su auto, sigue pensando que lo que Lorna le dijo no son más que idioteces, él no se creía ningún soberbio. Pone un CD en el reproductor y su canción preferida comienza...
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