La primera vez que Ester escucho nombrar a las islas estaba estacionada en su auto, con la mirada perdida en la ventanilla, es entonces que vio un anuncio de una empresa de turismo que decís tener muy buenos descuentos en viajes al archipiélago soñado, mostrando imágenes de sus majestuosas playas. Y para Ester transportase con su imaginación al lugar no le costaba nada ya que afuera del vehículo llovía torrencialmente.
El pueblito en donde vivía con su novio no le gustaba para nada, y menos la plaza ruidosa en donde estaban estacionados, Ester había nacido para vivir en la capital, y no estaba acostumbrada a los pueblos en el medio de la nada, aunque la casa de Max le agradaba y le parecía de sueño, estaba cansada de esa vida monótona.
Es entonces que casi sin querer levantó la mirada y lo vio. Un gimnasio, con ubicación óptima en el centro, ventanales grandes que daban a la plaza, en un segundo piso enorme. Ester no lo dudo un segundo y se bajó del auto, cruzó la calle, subió la escalera que la transportaba al gimnasio, entró y se anotó.
Minutos luego Max regresaba al auto desde uno de los muchos negocios del centro con su par de zapatillas Nike nuevas, y se encontraba con Ester en la misma posición en la cual la dejo al irse y sin sospechar de lo que su novia hizo en su ausencia arranca el auto con destino a su hogar.
A Ester esa casa le quedaba grande y fría y el pueblo le parecía chico y feo. Esa vida ya no le gustaba, y no se acordaba desde cuando había dejado de gustarle. Debería haber comenzado cuando Juan se mudo a la casa tras quedar desocupado y sin techo. Cuando este momento llegó, Max y Ester perdieron la pasión, o más bien la poca que les quedaba....
Tres meses después de que Ester arrancara el gimnasio conoció a Ricardo (Richy para los amigos) un gay muy amanerado, que se vestía con colores llamativos, muy musculoso pero ante todo lindo. La joven que pasaba por una crisis emocional se enamoró en el momento, y no dudó ni un segundo en tomar la iniciativa, entrar en las duchas de los hombres y sorprenderlo allí desnudo.
Dos semanas luego Max llegaría a su casa para encontrarse con una carta de despedida. Había perdido a Ester sin ni siquiera darse cuenta de que estaban mal como pareja.
Pero como ya anuncié anteriormente, Ester estaba en el medio de una crisis, y las crisis tarde o temprano se terminan. Esta crisis termino demasiado tarde. La joven se cepillaba los dientes en su tropical baño de Hawái, cuando reaccionó. Se vistió, subió a un taxi y fue directo al aeropuerto.
Ester vuelve a casa...
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