Renata se larga a llorar, las amigas se miran y se sonríen entre lágrimas. Laura le acaricia el pelo a su amiga, le toca la panza para sentir el lugar en donde dentro de unos meses estará el bebé.
-No me lo puedo creer...
-Me lo decís a mí, yo todavía no caigo.
-Vas a ser mamá loca, increíble.
-Y pensar que hace unos meses eras prostituta.
-Dama de compañía...
-Sí, y yo como vidrio...
-No puedo creer que estés acá.
-Yo tampoco puedo creer como reaccione hace meses. Cuando llegue a Santiago me metieron presa durante unas semanas hasta que mamá me vino a sacar y me contó todo. Me quería morir. Pero ya pasó todo.
-Ya está todo olvidado.
-Nunca quise que las cosas estén mal entre nosotras.
-Yo tampoco Laura, somos como hermanas.
-Sí, y lo seguiremos siendo.
Las amigas se abrazan y terminan nuevamente juntas, pero las cosas se aceleran cuando Laura pregunta: "Y Juan que te dijo?" a lo cual Renata responde: "No, él todavía no sabe..."
Max se pasea por las góndolas del supermercado, busca acompañado por su chango alguna que otra cosa que comer. Mientras camina entre fideos y bolsas de arroz, mientras se concentra en la variedad de alimentos, al final del pasillo una hermosa mujer camina con mucho estilo hacia la caja, mira de pasada para dentro del pasillo en donde Max se encuentra, pero sigue indiferente acia su dirección, de pronto se interrumpe y vuelve al pasillo de Max, lo mira, se pone pálida, se siente mal, se desmaya de golpe. Max la ve y corre a auxiliarla junto a un grupo de clientes. La mujer abre los ojos, Max la reconoce enseguida, Ester lo estaba mirando, y con la cara pálida y con los ojos más abiertos que nunca dice: "Veo gente muerta o... ¡Estás vivo!"
No hay comentarios:
Publicar un comentario